Todo el día el chico jugaba béisbol con sus amigos, en los partidos y a veces por puro placer. Pasaba todo el día en el campo de béisbol. Sus padres iban a todos sus partidos, y después de algunos días, y algunos partidos, su buena suerta terminó.
Hasta este momento estes padres no hacían caso al partido, porque ellos hablaban con los otros padres. Pero este vez que el hijo señaló al pitcher para un tiempo muerto (él era el catcher) el pitcher no lo vio y entonces el béisbol chocó el niño. Éste fue el primer vez que el niño tenía un choque…pobrecito.
Los padres continuaron a hablar con los otros padres, pero de pronto un padre los dijo que su hijo estuvo herido. Corrieron
a su hijo. Pués los padres trajeron su hijo al hospital para consultar a un médico.
Hacía tres horas que el medico les vio. El hijo necesitaba ser operado por su nariz. El médico solamente tenía tiempo el próximo día y los padres decidieron que la cirugía era necesario porque antés su hijo tenían un nariz perfecto, y ahora estuvo enorme y hinchado.
Al día siguiente los tres fueron al hospital para la cirugía. A las diez la cirugía estaba terminada y regresaban a su casa. Esa noche el hijo estaba enfermo pero su nariz apareció mejor. El próximo día el hijo regresó a su escuela y todo el mundo lo preguntaron sobre su choque, su cirugía y su valentía…era un día bueno.
Menos mal que hay final feliz...